CABO VERDE

Un puñado de islas en el vasto océano Atlántico.

Tan cerca de Europa y a la vez tan africana.

Crisol de razas hermanas,

para construir un país libre y soberano.

La hospitalidad y la bonanza de su gente

han hecho mella en mi alma.

La belleza de la vida está

en las cosas simples.

Hay simpleza en la sonrisa de sus mujeres

ataviadas con blusas y polleras coloridas.

Hay simpleza en el trabajo cotidiano

de la molienda del grano.

Hay simpleza en el regateo y venta

de los productos que ofrecen en la feria de Assomada.

Hay simpleza en el regreso de los pescadores

con sus barcas colmadas de peces frescos

que regresan a la bahía de Tarrafal.

Hay simpleza de sus gobernantes

que caminan por sus calles

como cualquier otro habitante

sin prebendas ni distinciones

que lo diferencien del resto del pueblo.

Cabo Verde es un país de gente sencilla y cálida

como su clima, como las aguas que bañan sus playas.

Tibia caricia para el alma mundana.

Pequeño paraíso insular que nunca voy olvidar.

 

Elena Kohen   ( Email )

V O L V E R